Toma de decisiones: la pregunta por el impacto que casi ningún líder se hace
En las sesiones de coaching suelo hacer una pregunta simple: ¿qué te llevó a tomar esa decisión?
La respuesta casi nunca es el impacto. Muchas veces es quién la pidió. Otras veces es el plazo que vencía. Y eso ya es un sesgo. La decisión se toma por la urgencia o por la jerarquía de quien la solicita y no por lo que genera.
Con frecuencia la causa es la falta de tiempo. Cuando la agenda está saturada, preguntarse por el impacto parece un lujo. Pero es justamente lo que separa una decisión rápida de una buena decisión.
El criterio es la decisión antes de la decisión
Toda decisión responde a un criterio aunque no lo hagamos explícito. Cuando el criterio es quién pide, la organización termina trabajando para quien tiene más poder. Cuando el criterio es el plazo, termina trabajando para lo urgente. En ninguno de los dos casos trabaja para lo importante.
Por eso vale la pena adquirir el hábito de preguntarse por el impacto antes de elegir:
¿Esta decisión nos acerca o nos aleja del resultado de negocio que buscamos?
¿Qué pasaría si lo hago de esta forma?
¿Y si lo hago de otra?
¿Qué pasaría si simplemente no lo hago?
¿Qué se gana y qué se pierde en cada caso? ¿Y para quién?
Estas preguntas llevan pocos minutos. También muestran otra cosa importante: si la decisión se puede revertir o no. Las reversibles admiten velocidad. Las irreversibles merecen más tiempo y más voces.
Tus talentos también eligen el criterio
Cada líder decide desde sus talentos dominantes. Quien lidera con talentos de ejecución tiende a priorizar el plazo y la acción. Quien lidera desde las relaciones presta especial atención a quién pide y a quién se verá afectado. Quien tiene talentos de pensamiento estratégico explora más opciones y a veces demora la decisión más de lo necesario.
Todas son miradas valiosas. Todas sesgan cuando se usan sin intención. Conocer tus fortalezas te permite usarlas a favor de la decisión y reconocer cuándo necesitas el contrapeso de otra persona del equipo que mire distinto.
Más voces y menos eco
Un equipo que siempre está de acuerdo no necesariamente está pensando. A veces solo está complaciendo. Las buenas decisiones necesitan fricción. Pregunta qué opciones no se consideraron y pide a alguien que cuestione la propuesta dominante.
Separa también los hechos de las interpretaciones. Probablemente estés confirmando lo que ya creías si hace tiempo que tus datos no te sorprenden. La intuición tiene su lugar. Laura Huang recuerda en Harvard Business Review que una corazonada se apoya en información que ya tenemos. Lo importante es no confundirla con una reacción emocional.
Decidir bajo presión
Bajo estrés el pensamiento se estrecha y decidimos desde el miedo o la urgencia. Antes de una decisión importante conviene preguntarse en qué estado emocional estás. Si estás alterado, pide otra mirada antes de decidir.
Pocas decisiones ofrecen certezas. Más útil que preguntarte si vas a acertar es preguntarte qué tan grave sería equivocarte y si podrías corregir a tiempo.
Quién decide
Muchas decisiones se traban porque nadie sabe quién tiene la última palabra. Las investigaciones sobre derechos de decisión publicadas en Harvard Business Review por Lindy Greer y colegas proponen definir primero la decisión concreta y recién después los roles. También proponen construir esos roles con quienes participan y asignar la decisión a quien tiene el conocimiento y no automáticamente a quien tiene más jerarquía.
Un líder que concentra todas las decisiones se convierte en el cuello de botella de su organización. Uno que deja claros los criterios permite que otros decidan bien sin necesitarlo en cada paso.
Después de decidir
Una decisión sin revisión no aprende. Agenda una revisión a los 30 o 60 días y pregúntate qué cambiarías si tuvieras que decidir de nuevo. Evalúa el proceso y no solo el resultado. Y repara las relaciones que la decisión haya tensionado.
La próxima decisión importante
Pregúntate qué impacto quieres generar antes de preguntarte qué opción elegir. Esa pregunta cambia la calidad de la decisión y también lo que tu equipo aprende sobre lo que de verdad importa.
¿Quieres saber cómo tus talentos influyen en tus criterios para decidir? Agenda una conversación.
Sylvia de Hohberg, Founder de Talent34, Executive Coach ICF PCC y coach de fortalezas certificada por Gallup (CliftonStrengths).
Fotografía de portada: Sasun Bughdaryan en Unsplash.